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31 MAY 2026

Soy afortunado

Volver a casa de mi padre luego de pasar mucho tiempo en la casa de mi madre es raro. La tarde se siente diferente; es como volver a la niñez o a la época dorada de mi adolescencia, cuando quedaba con amigos en un parque, bebiendo y riendo juntos.

Lindas épocas que nunca volverán...

El sol, con su color naranja, me rememora a cuando iba de pesca con mi padre y abuelo. Hoy ninguno de los dos está para mí en ese sentido.

Por suerte, para sentirme vivo de nuevo tengo a mi amada. Ella también me tiene a mí; ambos nos tenemos.

Soy afortunado.

29 MAY 2026

Hoy fue un día regular...

Salí de la casa de mi novia luego de que tuviéramos sexo todo el día. Ya eran las 23 hs cuando me fui de allí. No fue muy ceremoniosa nuestra despedida: solo un abrazo cálido, un beso corto y cada uno por su camino.

La noche tenía más niebla que cualquiera que haya visto. Apenas podía ver a más de diez metros. Las calles estaban casi vacías, a excepción de algunos transeúntes iguales a mí: noctámbulos sin rumbo.

Yo, como siempre, consumía los chicles que guardaba en el bolsillo de mi campera. Me gusta esa sensación de frescura que llega incluso a destaparme la nariz durante los momentos resfriados.

Como en cada caminata nocturna al volver de la casa de mi novia, observo con atención todos y cada uno de los detalles: edificios, personas y vehículos.

Esta niebla me hace sentir paz. También melancolía. Me hace pensar en las veces que me siento incompleto, como si todavía no hubiese alcanzado la plenitud de mi propio ser.

Al llegar a la estación de autobuses, me di cuenta de que toda la zona estaba despoblada. Admito que el lugar sería tétrico de no ser por una máquina tragamonedas que repetía melodías infantiles cada pocos segundos.

Esas canciones me generan cierta tranquilidad emocional. Quisiera tener un cigarro para fumar, pero solo tengo mis chicles de menta.